viernes, 10 de enero de 2014


Reflexionar para Aprender.


Mucha gente se alarma y pone cara de sorpresa cuando menciono en mis conferencias que mi gran recomendación es que no estudien más, sin antes reflexionar. Sí, no se trata de estudiar más.

Recordando el relato de Stephen Covey: Suponga que se encuentra con alguien quien trabaja febrilmente en el bosque, cortando un árbol con una sierra.
·         ¿Qué está usted haciendo? —le pregunta.
·         ¿No lo ve? responde él con impaciencia. Estoy cortando este árbol.
·         ¡Se le ve exhausto! exclama usted. ¿Cuánto tiempo hace que trabaja?
·         Más de cinco horas, y estoy molido. Esto no es sencillo.
·         ¿Por qué no hace una pausa durante unos minutos y afila la sierra? pregunta usted. Estoy seguro de que cortaría mucho más rápido.
·         No tengo tiempo para afilar la sierra, dice el hombre enfáticamente. Estoy demasiado ocupado aserrando.
El séptimo hábito de Stephen Covey consiste en tomar tiempo para afilar la sierra. En otras palabras, prepararse, estudiar… pero no basta con leer o estudiar un tema, es necesario reflexionar y aprender realmente sobre lo estudiado. Cuantos de nosotros no paramos de estudiar y jamás nos sentimos listos porque tenemos que seguir preparándonos. Esa es la excusa perfecta para no tener resultados. “Es que todavía me estoy preparando”, dicen. A todos ellos les digo… no estudien más sin antes reflexionar en cada tema y realmente aprender llevándolo al mundo real, no basta con mantenerlo en la teoría, hay que aplicarlo!

En los últimos años sólo he leído unos 9 libros NUEVOS por completo. Para muchos, eso es una aberración pues la gente cree que debo ser un gran lector por los cursos que imparto.
En mi equipo de trabajo he tenido grandes e inteligentes profesionales que se leían un libro por fin de semana y otro durante la semana. Yo no sé cómo hacían. ¿Eran más inteligentes que yo?, a veces me lo hacían sentir. Es más, eran capaces de recitar capítulos enteros y dar un gran discurso sobre el contenido de cada libro. Su brillantez me abrumaba.
Para aprender de ellos, les pedía con frecuencia que me contaran de sus recientes lecturas y trataba de hacer análisis e integración de esas ideas. Preguntaba y cuestionaba. Reflexionaba y compartía mi visión de lo que escuchaba.
La verdad es que me maravillaba ante tanta memoria retentiva que exhibían. Eran capaces de leer 8 libros al mes… Inclusive hasta más.
A veces me sentía retado y trataba de igualarlos. Sencillamente no podía. Bastaba que tomara un libro y a las dos páginas tenía que soltarlo porque habían unas ideas fabulosas que ameritaban ser meditadas serenamente. Suele sucederme que al encontrarlas, cierro el libro y me quedo observándome. ¿Qué tiene que ver esa idea conmigo?…con mi trabajo? ¿Cuándo puedo usar estas ideas? ¿En qué oportunidad mis resultados se han visto afectados por cosas como lo expresado en este texto?… Y así puedo pasar horas reflexionando antes de continuar con la lectura.
Claro, se me iba el fin de semana y a lo mejor leí sólo 30 páginas. ¿Será que soy lento para entender los mensajes profundos que hay en un libro? No podía explicarme como alguien puede pasar hojas y más hojas, sin detenerse a procesar lo leído. Hasta cuadros sinópticos preparé en más de una oportunidad para asegurarme de haber entendido bien el texto. En varias ocasiones caí en la tentación de llegar al final del libro. Era como que me dijera a mí mismo: “Más importante que aprender es llegar al final y poder decir que te lo leíste todo en tres días”. Esa carrera me llevó al estrés de tener que leer por leer.

Con el tiempo me sinceré. Es muy fácil leer y no aprender. Lo comprendí mucho más claro al ver a mis hijas estudiando durante años. Pasaban horas tratando de memorizar textos y haciendo el paro de estar “estudiando”. ¿Tanto esfuerzo para qué?... y aun cuando les decía hay que estudiar para aprender, para entender la vida y este universo, sus metas se mantenían igual… estudiar para sacar la mejor nota y pasar a otro grado o nivel, no necesariamente para aprender.

¿Qué es lo verdaderamente importante? No estoy hablando mal sobre leer y estudiar. Es bueno que aclare eso. No estoy diciendo que no leas ni estudies, lo que me parece lamentable es que leas y estudies sin reflexionar y sin aprender.

Retomando el tema de mi dedicación a la lectura, como les mencioné, tengo años sin leer más que 9 libros NUEVOS por completo… “nuevos” “completo”. Y menos aún, de una sola sentada. Algo que estoy haciendo es leer libros básicos, técnicos, clásicos, libros que ya he leído. Libros que me han marcado, que aunque ya los haya leído, su relectura es más rica aún. Con la experiencia y el conocimiento de hoy los interpreto de otra manera, los comprendo más cercanos a mi vida y tiendo a aplicarlos mucho mejor que la primera vez que los leí hace años.
He entendido que para mí es más importante estar constantemente aprendiendo y no necesariamente adquiriendo contenido nuevo y hasta exótico para demostrar que yo sé mucho y que estoy “actualizado”. Estoy disfrutando de esas lecturas de libros ya degustados, que ya he leído, que los abro en cualquier parte y me dejo sorprender.

Es muy fácil leer y estudiar. Lo difícil es aprender. 
¡No estudies más, aprende! APRENDE, porque estudiar es una cosa y aprender es otra. Es ese proceso de observar, reflexionar, entender y ver en la acción cotidiana todas las lecciones que ella encierra. Para comprenderlas mejor y comprenderme mejor, están los libros. En ellos puedo encontrar los elementos para esa comprensión. Eso es aprender.

Leer por leer no es el secreto del éxito… pero si lo es el aprender.

Ah, por cierto. Dije que en los últimos años no he leído muchos libros nuevos completos, pero no tienes idea la cantidad de libros que si leí en el pasado. Es sumamente importante leer, leer para aprender.
Lee mucho y reflexiona mucho sobre lo que lees. No te aprendas un discurso, no te aprendas una lectura. Aprende, es decir, atrapa, interpreta, reflexiona, haz toma de conciencia de lo que debes hacer distinto y, con paciencia, emprende el camino de tu desarrollo, de tu evolución.

Como objetivos para el 2014, proponte leer y estudiar, ampliar tu capacidad de respuesta, aprender a conocerte a ti mismo, a manejar tus emociones, y sobre todo, dedica tiempo a clarificar los resultados que quieres obtener en la vida. Recuerda… no basta con leer y estudiar, hay que reflexionar, razonar, llevar el texto a tu vida para comprender, pero por sobre todo APRENDER!



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